Por: Héctor Tejada, Presidente de la Asociación Nacional de Organizaciones de Ferias Libres (ASOF A.G)
Columna de opinión publicada en el suplemento Empresas de Menor Tamaño (EMT) del diario La Nación.
Columna de opinión publicada en el suplemento Empresas de Menor Tamaño (EMT) del diario La Nación.
Las situaciones de emergencia prueban a las personas, su capacidad de levantarse ante la crisis y de reaccionar positivamente frente a la adversidad. Lo mismo ocurre con las organizaciones, las empresas, entidades del Estado, entre otras. Las ferias libres y nuestra natural organización permitió que ellas funcionaran con relativa normalidad, en casi todas las regiones afectadas, por el fuerte terremoto de grado 8,8 que afectó al país y el posterior tsunami. Muchas de nuestras ferias, ubicadas en las zonas costeras de la Región del Maule y del Bio Bío, vieron cómo sus sitios de emplazamiento prácticamente desaparecieron; asimismo, muchos de nuestros comerciantes perdieron a familiares, casas, vehículos y el equipamiento que se lo llevó la ola furiosa que alcanzó las costas de estas zonas.

Sin embargo y pese a la hecatombe vivida, nuestros comerciantes de ferias libres se levantaron y trabajaron en las zonas más devastadas. Según estudios realizados como asociación, el número de ferias funcionando, entre las regiones de Valparaíso y la Araucanía, llegó a los dos tercios el mismo día del terremoto y la primera semana de marzo, estimándose que a dos semanas del terremoto, cerca de un 80% de las ferias se encontraban activas. Cabe señalar que en estas seis regiones, se encuentran 778 ferias, lo cual representa un 85% de la totalidad de ferias del país.
Esto es un gran logro que nos fortalece como gremio, ya que fuimos para algunas localidades el único sitio donde la población podía abastecerse de alimentos y de enseres de necesidad básica. Como lo sucedido en Constitución, donde los comerciantes se organizaron y levantaron dos ferias, convirtiéndose en el sitio de abastecimiento, según lo rescatado por televisión.
Junto a ello, las ferias fuimos un lugar de encuentro para la población afectada sicológicamente por el terremoto; fuimos testigos de cómo nuestros caseritos (as) llegaron a conversar, a intercambiar experiencias vividas, a “encontrarse” en una situación de emergencia. La solidaridad se hizo presente en nuestros comerciantes de todo el país, a través de campañas de recolección de víveres organizadas por los feriantes, que fueron a las zonas devastadas. Se creó la campaña “Chile la feria siempre contigo”, la que junto con gestar iniciativas solidarias, se encargó de recomponer el canal feria, de tal forma de que nuestras ferias siguieran existiendo en ciudades como Concepción, Chiguayante, Hualpén, Constitución, Talca, Linares, Curicó, Chillán, Los Ángeles, Temuco, Valparaíso y el Gran Santiago.
Nuestra asociación tomó contacto con las centrales de abastecimiento más importantes para detectar el nivel de stock de alimentos y ver de qué manera normalizar el tránsito. Se realizó un estudio comparativo de precios para dar un mensaje de tranquilidad a la población, respecto al alza observada, determinándose que esto ocurrió en un tiempo determinado, por causas diversas y en algunos productos, como limones, zanahorias, papas y plátanos. Sin embargo, al día de hoy, los precios se han normalizado. Ver estudio en www.asof.clEn resumen, podemos decir que nuestro sector nuevamente demostró que somos un lugar importante de abastecimiento y, que durante los primeros días de la crisis, fuimos el principal canal de abastecimiento, en los rubros de frutas, verduras y en todos los productos de consumo básico de la población.












