
Por Héctor Tejada, Presidente ASOF
El pasado 14 de mayo cumplimos 9 años desde la creación oficial de nuestra asociación. Sin embargo, nuestras raíces provienen de más atrás, puesto que nacimos de la necesidad de reivindicar nuestro sector, cuando se pensaba que estábamos en vías de extinción.Baje publicación en La Nación Domingo, 6 de junio de 2010
Los medios de comunicación así lo anunciaron con la arremetida del retail en el país, los supermercados y nuevos formatos de minimercados. Pese a los presagios, permanecimos en los barrios, en las poblaciones, en las ciudades del sur, norte y centro del país. Actualmente, el 70% de frutas y verduras se vende en las ferias libres, a precios más baratos que los supermercados. Así lo indican los informes semanales emitidos desde el Ministerio de Agricultura, reivindicando el papel que las ferias cumplen en la regulación de los precios.
En estos años hemos logrado la valorización de nuestras ferias, el reconocimiento de su presencia en las ciudades; se ha puesto en el tapete la discusión del valor económico que representan para las localidades, su indudable relevancia como abastecedoras de alimentos y como parte importante de nuestras tradiciones. Nuestros dirigentes han tomado conciencia de que las ferias libres ya no murieron, como muchos lo anunciaban y que, por lo mismo, es necesario dar inicio a transformaciones que proyecten a las ferias libres como lugares de intercambio económico que deben seguir existiendo; sitios limpios, donde los comerciantes hayan adquirido herramientas de capacitación para brindar una mejor atención a los clientes. Ferias que no dañen el medioambiente y que contribuyan al mejoramiento del ecosistema, mediante el tratamiento de sus deshechos. Ferias que logren instalarse en sitios públicos que puedan utilizarse combinadamente para otros fines recreacionales, cuando las ferias no estén presentes.
Para alcanzar estos anhelos que lentamente se han ido logrando, hemos debido jugar un rol político como asociación, exigiendo a nuestras autoridades la necesidad de contar con ciertos marcos regulatorios mínimos para nuestra existencia, como el proyecto de ley de ferias libres que desde el año 2003 se encuentra en el Parlamento, y sobre el cual nuestra asociación ha presentado observaciones para mejorarlo.
Aunque aún no contamos con esta herramienta jurídica de vital relevancia, hemos alcanzado otros avances, como el fondo de fomento logrado durante el Gobierno de Michelle Bachelet, a través de SERCOTEC, el que nos ha permitido modernizar 41 ferias durante el año pasado y para este se espera unas 50 más. Es importante destacar que tales recursos fueron incorporados al presupuesto nacional como un ítem permanente, dejando en evidencia la consideración a nuestro sector por parte del Estado y del actual Presidente Sebastián Piñera, quien como candidato, anunció las “7 medidas para las Ferias Libres”.
Nuestros lineamientos a futuro deben estar concentrados en seguir el proceso ya iniciado de modernización, revitalizando la discusión con diversas instancias públicas y privadas: ministerios, juntas de vecinos, colegios, entre otros, puesto que las ferias libres forman parte esencial del desarrollo de las ciudades, tanto en sus espacios como en el fortalecimiento de la economía local. Es relevante que se nos incorpore a las discusiones de las transformaciones urbanas, por ejemplo, con el Transantiago, cuyos circuitos futuros afectan directamente a algunos sitios de emplazamientos de las ferias. La ciudad debe crecer junto a las ferias, puesto que ellas no desaparecieron hace 10 años, y menos lo harán ahora.
En este contexto de modernización se hace más urgente la necesidad de contar con un marco regulatorio, para que las ferias dejen de tener cierto carácter precario, para limitar su crecimiento explosivo y para, en resumidas cuentas, gestar un modelo de administración en manos de los feriantes. Es relevante despertar el proyecto del Parlamento, pidiéndole a las autoridades que consideren nuestras observaciones, porque quienes más sabemos qué norma requerimos somos los mismos feriantes. Nuestra tarea es persistir en nuestro camino para levantar ferias modelos, preservando sus características populares, su itinerancia, junto con trabajar en forma coordinada con diversos sectores del país, pero por sobretodo consolidar este proceso con un marco regulatorio, que constituye el cuerpo de toda esta transformación. Un marco jurídico que brinde finalmente un aval concreto al sector para mejorar nuestras ferias y para que éstas se desarrollen sólidamente.












