El impuesto de timbres y estampillas, que se aplica a todas las operaciones de crédito, afecta a personas naturales, pequeñas, medianas empresas (Pymes) y a las grandes empresas. Aunque no se trata de cuantificar cuántas son las EMT afectas a este impuesto, es relevante que el Estado pueda apoyar a sectores de la economía que más lo necesitan, sobretodo después de una la catástrofe de la magnitud del 27 de febrero, cuando muchos perdieron sus negocios y materias primas.
Si nos atenemos a las palabras del Ministro de Hacienda, quien sostuvo que este no es un impuesto que afecte a las grandes empresas, entonces ¿Para qué subsidiarlas?
El impuesto de timbres y estampillas, que se aplica a todas las operaciones de crédito, afecta a personas naturales, pequeñas, medianas empresas (Pymes) y a las grandes empresas. Aunque no se trata de cuantificar cuántas son las EMT afectas a este impuesto, es relevante que el Estado pueda apoyar a sectores de la economía que más lo necesitan, sobretodo después de una la catástrofe de la magnitud del 27 de febrero, cuando muchos perdieron sus negocios y materias primas.
Eliminar este impuesto a las empresas más pequeñas les ayudaría en forma concreta a salir, en parte, de la situación de subsistencia en que muchas se encuentran desde mucho antes del terremoto. Sería una verdadera señal de apoyo concreto a favor de las EMT, cuyo desarrollo y crecimiento nunca ha sido abordado con seriedad por algún gobierno en los últimos 40 años, lo que ha significado que su participación en el PIB ha venido disminuyendo sostenidamente.
Si las EMT aportan el 60% del empleo nacional, medido en las empresas formales (si se considera el sector informal este porcentaje crece significativamente), ¿Por qué éstas se encuentran cada día en una situación más precaria, lo que entre otras dificultades, impide remunerar bien a sus trabajadores ?
Ello se debe, a mi juicio, a que nunca se ha contado con un Plan Maestro para las EMT, que integre al sector manufacturero, comercial, pesquero, transporte, minero, agrícola, servicios; al Gobierno; a los gremios, que debieran transformarse en sus conductores políticos, puesto que son quienes poseen el mejor conocimiento de su propia realidad; a las universidades para que de éstas surjan propuestas de desarrollo y ellas mismas se adecuen a las necesidades del país; al mundo político, siempre y cuando no vean esto como una oportunidad de llevar agua a sus molinos.
Si se trata de gobernar para el futuro y si queremos ser un país desarrollado para el 2018, debemos velar porque este crecimiento sea equilibrado lo que sólo se logrará implementando una planificación para el sector de la economía que componen las EMT, y no una serie de medidas aisladas. Ello para romper la tendencia negativa de su incidencia en el PIB.
Por: Héctor Tejada
Presidente Asociación Nacional de Organizaciones de Ferias Libres (ASOF A.G)
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Baje columna publicada en La Nación, 10 de junio de 2010
Baje carta publicada en Estrategia 10 de junio de 2010












