Por José Medel, Secretario General de ASOF A.G. Columna de opinión publicada en Diario Pyme, 5 de julio de 2010
Más de 80.000 feriantes y otros 30.000 comerciantes de ferias persas se encuentran en las ferias libres del país, junto a otras figuras como ferias del libro y de artículos usados. Ello, sin contar las más de 200.000 personas que trabajan sin permiso a continuación de ellas, los llamados coleros.
La feria libre se ha constituido en la columna vertebral de una serie de fuentes de trabajo; está integrada por miles de familias campesinas, de pescadores artesanales, pequeñísimas microempresas que producen diferentes productos manufacturados. Son muchos los canales que tienen como destino nuestra fuente de comercialización.
Es así, como dentro de la economía nacional aportamos con un empleo digno, el que conlleva mucho esfuerzo, sacrificio, perseverancia y constancia.
Cito todas estas cifras para recordar el pasado 27/2, fecha que permanecerá en nuestra memoria. Ese día, miles de feriantes se encontraban comprando en la Central de Distribución de Lo Valledor, otros en la Vega de Mapocho; todos ellos vivieron el terremoto en sus tradicionales lugares de trabajo. Percibieron aquel movimiento telúrico en todo su aterrador poder.
Varios de nuestros feriantes se devolvieron a sus casas, pero un número importante se dio cuenta, que era esencial hacer funcionar la feria para restablecer un normal funcionamiento de las ciudades. Muchos recuerdan que las réplicas estuvieron presentes toda la madrugada. La vuelta a casa fue preocupante, dolorosa, al ver el daño producido.
El 99% de las ferias se instaló ese sábado, constituyéndose junto a los pequeños almacenes de barrio, en los únicos lugares donde comprar víveres, velas, pilas, agua mineral, leche, entre otros alimentos y productos de primera necesidad.
Nuestras ferias fueron visitadas por cientos de miles de personas, que no solamente fueron a comprar, sino que acudieron a conversar, a darse fuerza, a comunicar sus penas y alegrías. La feria fue una terapia para muchos. Las familias contaban qué se les había dañado en sus hogares, otros se alegraban y daban las gracias a la vida de estar vivos y sin desgracias personales. Una vez más la feria libre fue un lugar de encuentro como ha sido desde que nacieron, contribuyendo a reactivar las economías locales, paralizadas tras el terremoto.
Los feriantes, que trabajaron ese día, comprendieron su responsabilidad con la comunidad, manteniendo los precios, en medio de la incertidumbre del abastecimiento. Sin embargo, nuestro canal hortofrutícola respondió con honestidad, no hubo alzas desmedidas, sólo las estacionarias. Todo el canal de los pequeños productores trabajó a la altura de las circunstancias: la familia campesina, los pescadores artesanales, las centrales de abastecimiento de Lo Valledor, La Vega.
De inmediato nuestra Asociación Nacional de Organizaciones de Ferias Libres, Persas y afines (ASOF A.G) junto a la ONG Espacio y Fomento, evaluaron los daños de los feriantes en las regiones afectadas y tomaron rápidas decisiones, entre las que se destaca la campaña “CHILE, LA FERIA SIEMPRE CONTIGO” y un recorrido en terreno del Vicepresidente, Froilán Flores, y el profesional Iván Lobos. El fin era catastrar la situación de los feriantes y normalizar el abastecimiento en las zonas mas dañadas.
Muchas ferias continuaron realizando campañas solidarias en diversas partes del país, recaudando enseres y alimentos. El 22 de marzo se realizó una feria solidaria en pleno paseo Bulnes, gracias al apoyo de la central Lo Valledor y el trabajo de coordinación de todos los dirigentes y feriantes de nuestra asociación. El dinero de las ventas fue a parar a los damnificados de la zona dañada con la catástrofe. Más tarde, en abril, cerca de 100 feriantes de todas las comunas de la Región Metropolitana llegaron a la región del Bío Bío, a la ciudad de Lota y sus alrededores, en la Caravana Solidaria más grande que tenga registrada la historia de las ferias libres.
El terremoto dejó en evidencia que los micro emprendimientos tienen un poder mucho más grande que su apariencia. Reaccionan antes las crisis, son solidarios por naturaleza y capaces de levantar a la ciudadanía desde lo local.












