Un nuevo convenio fomentará la colaboración entre organizaciones agrarias y sindicales de España y Chile, con el objetivo de hacer frente a la escasa rentabilidad de las explotaciones agrarias por el bajo precio de venta del agricultor, problema común a ambos países.
Fuente: La Segunda. 5 de abril de 2010
El documento lo firmaron hoy en Valladolid (centro español) representantes de distintos sindicatos de España y Chile.
Junto a este convenio, los sindicatos Comisiones Obreras (CCOO) y la Unión de Campesinos de la región española de Castilla y León (UCCL) rubricaron un acuerdo paralelo con la Consejería de Agricultura y Ganadería para regular la colaboración en las acciones de intercambio de experiencias con los agricultores chilenos.
Los representantes de las organizaciones españolas y chilenas coincidieron en que el problema de los precios que el agricultor percibe por sus productos es común en ambos países, donde los costos de producción se incrementan año tras año y la cantidad monetaria que obtienen por su venta tiende a la baja, según el coordinador general de la UCCL, Jesús Manuel González Palacín.
El coordinador de la Confederación Nacional Campesina y Trabajadores del Agro (CONAGRO) de Chile, Luis Andrés Vargas, precisó que otro de los escollos al que se enfrentan los sectores primarios de Chile y Castilla y León es el de la despoblación de las zonas rurales debido a la traslación de sus habitantes a las ciudades.
En Chile, este sector productivo se divide en dos tipos: el de las grandes explotaciones (suponen alrededor del 20 por ciento del PIB), dedicadas a la producción a gran escala de recursos forestales, agrícolas y ganaderos; y el de las superficies familiares (entre el 5 y el 7 por ciento del PIB), cuya venta se realiza en mercados y ferias y se sustenta en cultivos como el trigo, la cebada o la remolacha, según Vargas.
El convenio firmado hoy busca el intercambio de las técnicas agroalimentarias utilizadas en Chile y en Castilla y León para mejorar los rendimientos del trabajo del sector agrícola y ganadero, así como para crear un comercio justo entre las diferentes escalas del sistema productivo.
Impulsa, asimismo, la colaboración entre las organizaciones agrarias y sindicales españolas -más veteranas- y las chilenas para potenciar el cooperativismo agrario, las asociaciones en el mundo y los canales de distribución y comercialización de productos agrícolas y ganaderos.
Aboga por el fortalecimiento de estas formas de asociación para una “más eficaz” defensa de los derechos humanos y laborales, algo que considera “fundamental” para lograr la meta de un desarrollo sostenible.
El convenio prevé programas de educación al desarrollo y sensibilización social, en los que se pretende comprender las causas del empobrecimiento de “amplios sectores sociales,” conocer sus reivindicaciones y mirar por sus derechos laborales.González Palacín destacó que, tanto las organizaciones españolas, como las chilenas, se rigen por la democracia interna, la independencia política y la opinión de los agricultores que las conforman, “gente que trabaja la tierra y sabe sus problemas.”












