Francisco Leyton Francione pagó más de $ 100 millones -a través de un intermediario- al alcalde de Colina, el UDI Mario Olavaria, para poder instalar una sucursal en los terrenos donde estaba antes la municipalidad de esa comuna, la que fue inaugurada en octubre de 2007. Contraviniendo las disposiciones legales, el supermercado obtuvo permiso para vender alcoholes pese a estar a menos de 100 metros de una comisaría y de un centro de rehabilitación infantil.